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DIÁLOGOS PARA EL FUTURO JUDICIAL

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Carmen Aja tuvo la posibilidad de participar en los Diálogos para el Futuro Judicial, en la edición VIII, dedicada al Derecho de Familia, que se publica en el DIARIO LA LEY (Wolters Kluwer).

El confinamiento acaecido durante la situación excepcional provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 ha situado las relaciones familiares, desgraciadamente, en extremos desconocidos hasta ahora. Resultado de esa excepcionalidad jurídica y social, surge ahora la necesidad de interrogarnos sobre cómo deben ordenarse las bases del Derecho de Familia en el escenario judicial —y extrajudicial— posterior al COVID-19.

https://diariolaley.laleynext.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1CTEAAmNDI0tzE7Wy1KLizPw8WyMDIwMDcwNDtbz8lNQQF2fb0ryU1LTMvNQUkJLMtEqX_OSQyoJU27TEnOJUtdSk_PxsFJPiYSYAAK5pRlBjAAAAWKE

El Ancla o la Ola

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Por Inma Campos.

En este largo confinamiento nos hemos encontrado con nosotros mismos y con nuestra pareja. Hemos tenido tiempo para pasar por tormentas y después mares en calma… o incluso hasta hayamos naufragado llegando a una isla desierta.

En estos momentos más que nunca hemos puesto a prueba nuestro matrimonio. Hemos pasado irremediablemente a un “todo incluido” que nos tenía que proveer 24/7: de compañía, comprensión, ayuda, consuelo… pero también pasión, entretenimiento, diversión y algo de emoción. Ahora más que nunca queremos una contradicción o quizá un imposible, que nuestro matrimonio sea a la vez el ancla que nos da seguridad y la ola que nos hace vivir la aventura.

Puede que alguno de nosotros haya concluido que no debe seguir casado con su pareja, pero también puede que alguno simplemente haya visto algún agujero en su embarcación que requiere de urgente reparación.

Como abogadas de familia nos hemos encontrado con todo tipo de parejas y de rupturas, lo que nos ha llevado a una invariable conclusión, cada caso es único y como tal requiere de su peculiar solución. No hay fórmulas mágicas ni genéricas, porque las personas están vivas, cada cual a su manera.

Por ello, el matrimonio puede que decida divorciarse o puede que decida no hacerlo y llegar a un pacto de no agresión, de comprensión, solidaridad, conciliación laboral y familiar… en fin un acuerdo que sirva de brújula para no perder el norte en tiempos difíciles. En esto también podemos intervenir a través de nuestro proyecto de Biencasados.

En un principio “Biencasados” fue un proyecto destinado a parejas que iban a casarse y querían dejar plasmado en un documento su propio sentido de matrimonio, sus propios acuerdos respecto a cuestiones del día a día como la economía común, el reparto de trabajos y tareas domésticas, los futuros hijos, la relación con nuestras respectivas familias… o cuestiones tan importantes como imprevisibles como qué pasaría si uno de los dos  queda en situación de invalidez, grave enfermedad o incapacidad; o cómo haríamos si lo nuestro no sale bien y debemos separarnos. Y  con el tiempo hemos descubierto, a través de peticiones de nuestros propios clientes, que estos «pactos de convivenvia» también pueden alcanzarse y documentarse después de haber contraído matrimonio, tras pasar por distintas etapas juntos y cuando ya han aflorado determinadas diferencias que sabemos que requieren de una solución.

Todas las posibilidades encuentran su respuesta. Consulta nuestra web: http://www.abogaciacolaborativamadrid.com/biencasados/

*La dicotomía que podemos hallar en la pareja o en el matrimonio, que invariablemente busca ser el ancla y la ola, es una idea original de Esther Perel, psicoterapeuta  de origen belga pero afincada en Nueva York, de reconocido prestigio internacional . Cuenta con varias publicaciones muy interesantes sobre las relaciones de pareja cuya lectura recomendamos.

 

Consejos para un buen Convenio Regulador

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Por Carmen Aja

El Convenio Regulador es el documento que recoge todos los acuerdos de la pareja que se separa con respecto a sus hijos y/o patrimonio común. Al menos debe contener los siguientes extremos conforme el Código Civil:

  • El cuidado de los hijos: patria potestad, guarda y custodia, y en su caso régimen de visitas y comunicación.
  • La atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar.
  • La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos.
  • La liquidación del régimen económico del matrimonio, en su caso.
  • La pensión compensatoria, en su caso.

Si buscamos en internet encontraremos modelos de convenios a modo de formularios donde sólo tendremos que introducir los datos de las partes. Muchos abogados de familia tendrán sus propios modelos y ejemplos de acuerdos similares. Sin embargo, hemos de ser cuidadosos con lo que tenemos entre manos.

Lo que para nosotros es un documento más, que negociamos, redactamos y ratificamos, es la nueva vida para las familias que se separan. Nuestras palabras suponen una nueva rutina, una nueva relación para toda la familia.

De ahí la necesidad a hacerlo con cuidado, con mimo y siempre con invitando al cumplimiento y la confianza.

Pero, ¿cómo se hace?:

  • Lenguaje claro. Evitar las oraciones subordinadas que ocupan un párrafo y los gerundios, tan comunes en textos jurídicos. Frases con sintaxis sencilla y puntuación correcta, que no den lugar a malentendidos e interpretaciones diferentes (ni ataques asmáticos).

 

  • Lenguaje amable. Pensemos que estamos regulando las relaciones de padres e hijos: cómo esos niños van a recordar su infancia y van a seguir teniendo apego con sus padres. Queremos que, ante la duda, los padres lo lean, recuerden y comprendan porque alcanzaron este acuerdo. No que se enfaden ni reprochen.

 

 

  • Lenguaje preciso. Lo breve si bueno, dos veces bueno. Busquemos las palabras que quieren decir lo que las partes han acordado: que no den lugar a varias interpretaciones o ejecuciones. No trascribamos el Código Civil, ya que no hace falta mencionarlo para que rija las relaciones.

 

  • Lenguaje familiar. Hay algunos términos comunes para juristas que sin embargo son ajenos para la ciudadanía. Olvidemos términos como “partes, “cónyuges”, “menores” etc. Recordemos algunos tan claro como correctos: padre, madre, o directamente el nombre de pila.

 

  • Lenguaje vivo. Las familias crecen y cambian, y ante cada cambio no deberíamos estar redactando de nuevo. Un buen convenio debe prever el método para alcanzar acuerdos ante los cambios, encontrando el equilibrio entre flexibilidad y seguridad jurídica.

 

Ante un contrato de cualquier tipo es esencial que las partes se reconozcan en esa redacción, ya que tan importante es el fondo como la forma. Seamos rigurosos en el contenido y afables con la redacción para que ese documento sea claro, flexible y pueda crecer con la familia.

Y al final, después del trabajo de negociar y redactar un acuerdo, que los clientes no lo usen más porque son capaces de entenderse por el bienestar de sus hijos.

 

Recursos interesantes:

Libro: Discovering Agreement, Linda Alvarez.

Guía: Comunicación clara, Prodigioso Volcán.